Autopublicación

El concepto de autopublicación que se está imponiendo en el mundo editorial la definiría  como un proceso que aúna la denominada impresión bajo demanda y la retención por el autor de la totalidad de los derechos patrimoniales de su obra.

En la impresión bajo demanda se han substituido los sistemas tradicionales de impresión offset por  modernos sistemas digitales que ofrecen tres ventajas radicales:

  • Permite imprimir y encuadernar en tapas duras o  blandas en color cualquier numero de ejemplares a un coste unitario bajísimo, (un libro de 150 pág formato A5 en torno a los 3 euros).
  • El proceso de impresión es ultrarápido.
  • Ambas carcateristicas permiten formalizar los pedidos de impresión  en función de la evolución de las ventas efectivas, y disponer de las reposiciones precisas inmediatamente.

La autopublicación así entendida tiene ya una presencia relevante en el mercado editorial, en el que operan exitosamente un buen número de plataformas o empresas de autopublicación que ofrecen por Internet todas las herramientas necesarias para autopublicar.

Una vez concluida la creación del texto de la obra en un fichero de texto, el autor puede disponer de los ejemplares impresos del libro que quiera distribuir, en apenas 24 horas, manteniendo la titularidad de la explotación de los derechos patrimoniales de obra.

Todas estas plataformas  disponen de potentes programas extraordinariamente intuitivos para que el autor autoedite su libro, escogiendo formato, tipo de papel, tipo de tapas, diseño de portada, contraportada y lomo, etc.,

Con los sistemas de publicación tradicionales este proceso habría exigido  al autor la cesión a un editor de  la mayor parte de sus derechos patrimoniales, o alternativamente, le habría exigido una importante inversión, inalcanzable para muchos autores, y recuperable, en el mejor de los casos, muy a largo plazo.

A las ventajas propias de la autopublicación en general, la impresión bajo demanda presenta características adicionales que la hacen especialmente idónea para la creación de obras jurídicas.

La impresión bajo demanda permite que cada nuevo pedido de impresión pueda recoger  las revisiones o actualizaciones que deban introducirse en el texto, ya sea por cambios legislativos o incorporación de nueva doctrina jurisprudencial relevante, impidiendo que obras que han representado un gran esfuerzo para al autor queden desactualizadas al no ser rentable para la editora asumir el coste de una nueva edición. Esta potente característica de que todas las nuevas impresiones puedan incorporar las necesarias actualizaciones, prolonga considerablemente en el tiempo la explotación de la obra base, que de otra manera se pierde prematura e irremisiblemente para el autor.

La autopublicación permite también con extrema sencillez la elaboración de obras en colaboración, colectivas y compuestas, al depender los acuerdos exclusivamente de los autores, sin intervención alguna de empresas editoriales.

L a autopublicación, por su bajísimo coste, permite igualmente la publicación de obras de pequeño formato, como estudios, informes, recopilaciones de artículos, etc. obras dirigidas a un público reducido que no merecerían el interés de las editoriales jurídicas.

Todas estas decisivas ventajas que ofrece la autopublicación, se ven en gran parte oscurecidas por el gran handicap que representa para la difusión de las obras, que los sistemas actuales de distribución estén controlados por las editoriales convencionales.

Esta circunstancia ha determinado que las plataformas de autopublicación confíen esta delicada etapa de la distribución, sin duda la más crítica de esta modalidad de publicación, a Internet.

Todas estas plataformas cuentan con webs que catalogan los cientos de obras que se autopublican agrupadas por categorías. También conexionan directamente con plataformas comerciales como Amazón,  etc.

Internet se ha revelado un potentísimo instrumento para la distribución de muchos productos, incluso para productos hermanos del libro, como el e-book, pero desde la perspectiva del destinatario, la distribución por Internet de libros en papel, y particularmente de libros de derecho, presenta cuatro serios inconvenientes:

  • Las webs de comercialización son demasiado generalistas.
  • Obligan a efectuar el pago por Internet.
  • Implican costes de transporte que encarecen el libro.
  • No permiten acceder al libro inmediatamente, imponiendo tiempos de espera que desmotivan enormemente la compra, especialmente cuando la obra,  como en el caso de las obras jurídicas, el lector la precisa por razones profesionales.

Es en este punto donde arranca el trabajo de AdA cuyo propósito no será otro que poner a disposición de la comunidad jurídica las ventajas de la autopublicación, ofreciendo soluciones originales que permitan complementar la distribución por Internet, sistema especialmente ineficiente para una adecuada distribución de las obras jurídicas en papel, con una red física destitución lo más próxima posible a su mercado potencial.

 

 

 

 

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