Crónica de una constitución

A los miembros del Icab

Los socios fundadores de Ada-Icab siempre entendimos que el éxito de nuestro proyecto pasaba en gran medida por la posibilidad de ofrecer tanto a los autores del Icab como a los potenciales lectores de sus obras, fundamentalmente abogados y profesionales del derecho, un espacio físico que les resultara cercano y accesible, en el que confluyeran oferta y demanda de lo que constituye el objeto central de nuestro proyecto, fomentar la obra jurídica  a través de la autopublicación.

En tal sentido, desde el principio consideramos que el entorno físico de la biblioteca del Icab reunía las condiciones optimas para albergar ese espacio de confluencia. Tan es así,  que por un lado se hizo figurar en el ordenamiento estatutario de la asociación el propósito de alcanzar un acuerdo con el Icab a fin de habilitar aquel espacio, y por otro, nuestros primeros pasos se dirigieron a plantear una propuesta concreta de colaboración al Decano del Icab Sr. Oriol Rusca.

Nos acercamos al Decano a través del servicio “Deganat obert” y tras exponerle verbalmente las lineas programáticas de la asociación, le hicimos entrega de una presentación en la que a nuestro modo de ver se esquematizaban los objetivos y servicios que nuestro proyecto social ofrecía  al conjunto de los colegiados, al tiempo que se determinaban los puntos básicos de la colaboración que se requería al Icab.

Nuestro decano, tras elogiar de forma general la iniciativa se comprometió a estudiar el asunto y a llevarlo a delante en la medida que ello fuera posible.

A la iniciativa siguió un largo y elocuente silencio. Tras muchas insistencias, al cabo de unos meses se nos avanzó lo que aquel silencio ya presagiaba la existencia de insalvables  inconvenientes para la realización de nuestro proyecto. Aparentemente problemas de espacio físico y, posibles conflictos de intereses con empresas editoriales que por lo visto prestan grandes y desinteresados servicios al Colegio.

Evidentemente se le hizo saber al decano nuestra posición en el sentido que el problema del espacio físico sólo se presentaría en el supuesto que los requerimientos de espacio fueran relevantes, lo que de producirse denotaría el acierto del servicio y la conveniencia de ofrecer una respuesta a lo que se evidenciaría como una necesidad real de los colegiados.

Tampoco parecía muy justificado el pretexto cuando observamos que el Colegio no parece tener problemas de espacio para almacenar los mas variados productos que frecuentemente se comercializan a través de la web corporativa. Parece que si hay espacio físico para el más puro merchandising comercial, también debería haberlo para almacenar unos cuantos libros jurídicos escritos por los miembros del Colegio.

Respecto a los posibles conflictos de intereses, también dejamos expresada nuestra opinión, en el sentido que si tal conflicto realmente existía, la obligación de nuestro decano era la de situarse del lado de los intereses de los colegiados, y no del de las editoras.

En fin, resultó evidente que por una razón u otra, nuestra iniciativa fue abortada sin ofrecerle siquiera ninguna oportunidad de difundirse entre los miembros del colegio y testar de primera mano en qué media podía tener una buena acogida.

Que duda cabe que la respuesta fue un auténtica decepción, sobre todo porque nunca habíamos llegado a anticipar una negativa de plano a que se intentara, siquiera, sondear la respuesta de los colegiados.

En razón de todo ello decidimos escribir una carta al decano con la finalidad de obtener cuando menos un posicionamiento explícito y por escrito a nuestra iniciativa.

Nuestra carta no mereció siquiera la cortesía de una breve respuesta.

La inesperada posición de nuestro decanato, representa sin duda alguna un serio obstáculo para el desarrollo de nuestra asociación, pero con el soporte del Colegio o sin él, no podemos renunciar a llevar a delante un proyecto ilusionante y de futuro en la medida que dispongamos de vuestro apoyo.

Naturalmente, no podemos descartar la posibilidad que no hayamos sabido explicar adecuadamente a la Junta de Gobierno del Icab, ni los objetivos de la asociación, ni los beneficios que el colectivo de colegiados puede llegar a obtener con el proyecto que constituye su objeto social, por si así fuera nos mantendremos atentos  a cualquier posibilidad de colaboración futura con los órganos de gobierno del Icab, con el que en nuestra opinión estamos destinados, antes o después, a entendernos.

 

 

 

Just another WordPress site