¿Y si no soy autor?

Y si no eres autor, ser de AdA ¡también! te interesa.

Lo primero es recordar que AdA es gratuita. Ser de la Asociación no cuesta ni un euro. Sólo deberás abonar sus servicios en el supuesto que desees encargar a la Asociación la distribución de alguna de tus obras.

Aunque no tengas el propósito de publicar ninguna obra, ser de AdA te permitirá recibir periódicamente información sobre las obras  que publiquen tus compañeros, a precios especiales, y que pueden ser útiles para tu trabajo.

Formando parte de AdA  todos contribuiremos a consolidar un nuevo sistema de publicación de obra jurídica a precios sin parangón posible con los del mercado actual, y con unos contenidos que en muchas ocasiones, por sus propias características, nunca serían publicados por falta de rentabilidad para les editoras.

Por ello creemos que el esfuerzo personal o económico, a título de liberalidad, que cada socio pueda aportar a este proyecto, revertirá en beneficio de nuestro colectivo de abogados.

Pero lo más importante, es que muchos de nosotros nunca hemos publicado sólo porque nos hemos sentido intimidados por las dificultades que comporta introducirse en el mundo editorial tradicional. ¿Cuántos proyectos han acabado en el cajón de nuestro escritorio ante la incertidumbre de captar el interés de una editora? ¿Cuántos trabajos hemos escrito que podrían ser de interés para nuestros compañeros, pero al mismo tiempo no tenían la entidad suficiente como para garantizar una rentabilidad a una editora jurídica?

Con la autopublicación, todo aquel panorama cambia radicalmente.

Si antes publicar era tremendamente complicado, ahora es tremendamente sencillo, tremendamente rápido, y puede ser, cuando se hace un buen trabajo, tremendamente rentable.

La autopublicación en el ámbito literario se ha criticado frecuentemente, apelando a la baja calidad de las obras; se ha sostenido que el filtro del agente y de la editora garantiza la excelencia del trabajo.

Quienes así hablan, no lo dudéis, son parte interesada.

La obra jurídica es más objetiva y técnica, y nosotros, como abogados, con cientos de libros leídos a nuestras espaldas, no necesitamos la tutoría de una editorial jurídica para formarnos opinión, simplemente hojeando una obra, sabemos si merece  ser comprada y leída.

Por ello, como lectores, como estudiosos o como profesionales del derecho, nos equivocaríamos si viéramos en la autopublicación una amenaza a la calidad o solvencia de las obras. La autopublicación, en ultima instancia, es un desafío que nos permitirá comprobar, de forma independiente y sin intromisión de intereses colaterales, el nivel y la capacidad de nuestro colectivo profesional.

Todo esfuerzo o trabajo, despierte o no el interés del sector editorial, merece tener el trato que corresponde al valor añadido que efectivamente aporta; escribamos pues con entera libertad, y dejemos que escriban, al final, la opinión será inapelable, pero al menos, de un lado o del otro del libro,  todos habremos tenido nuestra oportunidad.

 

 

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